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Navegación del Lago Nahuel Huapi, Bosque de Arrayanes, Almuerzo en “Il Gabbiano”, Cena en “Kandahar”

03/11/2005 | 7mo. día - San Carlos de Bariloche

Nuestro día comenzó con un grandioso desayuno, en el salón de acogedora madera y conmovedoras vistas panorámicas del Moreno, Tronador, Cerro López y Nahuel Huapi. 
Algunos caminando, otros motorizados, bajamos a Puerto Pañuelo, al pié del hotel, para dar comienzo a la navegación por el Lago Nahuel Huapi,  a bordo del catamarán “Cau Cau”, que en mapuche significa “gaviota grande”. Luego de 20 minutos de recorrer sus profundas aguas, de un intenso color azul, llegamos a Puerto Quetrihué, en el extremo sur de la península del mismo nombre. 
El ingreso al bosque de arrayanes nos impactó por el porte de los ejemplares, el color canela de su corteza muy  fría, casi rojizo intenso, y sus troncos y ramas retorcidos. Pasarelas con escalones para salvar las diferentes alturas, nos llevaron a través del bosque de más de 250 años de antigüedad. Cuenta la historia que Walt Disney se inspiró allí para su film “Bambi”.
Al regreso, las gaviotas que siguen la embarcación pasan a tener un papel preponderante. Ansiosas por comer lo que se les ofrece, aleteaban sobre nuestras cabezas, oportunidad que aprovechó el fotógrafo para plasmar fotos individuales, recuerdo de esta divertida situación.

“Il Gabbiano”
, restaurant italiano muy acogedor, nos esperaba a pocos kilómetros de allí. Ubicado en una casa de ladrillo, hierro y piedra que recuerda a una granja rural, está a cargo de sus propietarios y chef, Guillermo Kempin y Mimí Barchetta, que ofrecen desde 1986 un menú mediterráneo en su mejor expresión, con un servicio muy profesional. La bodega cuenta con más de 250 etiquetas, entre ellas una buena selección de variedades europeas, poco frecuente enla Patagonia. El almuerzo resultó un éxito e hizo las delicias del Presidente Dell’ Osso, encargado de la crítica gastronómica.  

ANTIPASTI
Bruschetta
Olive Ascolane
Piccola zuppa di zucca
Bresaola

PIATTI PRINCIPALE
Tortelli di cinghiale
Agnello in pochetta con indivie caramellizate
Formaggio di El Bolsón con albicocche, olio d’oliva e timo
änna Cotta con fichi di Médanos
Dolci secchi e cioccolato piccante

Saurus Patagonia Select Sauvignon Blanc 2005
Marcus Merlot Gran Reserva 2003
Luigi Bosca Gewurztraminer

Luego de un breve descanso en el hotel, salimos hacia el Centro Cívico de Bariloche. Recorrimos sus calles, compramos algunos souvenirs y chocolates y cuando oscureció, llegamos a “Kandahar”. Pequeño, acogedor, con una decoración intimista y ambiente romántico. Nos recibió su encantadora propietaria, Marta Peirano, otrora campeona de ski y de slalom, quien llamó así a su restaurant por una competencia de ski en la cual participó muchas veces.

La carta es variada, con platos tradicionales de la cocina patagónica, siendo sus especialidades la trucha, el ciervo y jabalí. La comida fue acompañada por vinos dela Bodega Lagarde, de Lucy Pescarmona, quien  explicó  sus bondades y comentó el delicioso menú. 

Petite tourte aux champignons du pays avec des crudités de notre potager

Filet de cerf avec une sauce de tomates et de bâtons de pommes de terre

Tuile aux fruits rouges

Vin: Lagarde Malbec
 

Jeudi 3, après le petit déjeuner, bus ou marche pour aller à Puerto Pañuelo et embarquer en catamaran sur le lac Nahuel Huapi en direction de la bahie de Quetrihué. notre périple est assombri par l’absence des Malard qui ont raté le bus. La Patagonie tire son nom des caractéristiques de ses premiers habitants, qui étaient grands avec de grands pieds, les patagons. Le paysage est trè beau. Photo souvenir individuelle sur le pont avec les mouettes qui prennent le biscuit d’entre nos doigts (astuce du photographe). Débarquement et marche dans la fôret des Arrayanes où les branches rectilignes des faux hêtres sont lisses et dénudées d’écorces, brun clair et extrêmement froids. Arrêt dans la boutique souvenirs snacks en bois où fût filmé “Bambi”. Retour au bateau et arrivée au restaurant “Il Gabbiano” où nous attendaient les Malard. Nouveauté: les olives farcies et panées. Le déjeuner se prolonge jusqu’à 4h puis retour à l’hôtel. Nous quittons l’hôtel à 5h45 pour nous rendre en ville à 25 km de distance. Arrêt en chemin au magasin d’une usine de crèmes et huiles, quelques messieurs se laissent tenter. Plusieurs personnes décident de louper au restaurant “Kandahar” pour cause de surdose alimentaire. Sonia est la seule syrienne à y assiter. D’après elle, le restaurant est sympatique et le repas bon.” Line Chaoui.

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