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Una noche en Unik

24/05/2012 |


Aunque me acusen de “veleta”, a decir de varios, ya que un día propuse ir a Les Anciens Combattants y al otro dije: ¡¡NO!! vamos a UNIK (me hago cargo, sí, me hago cargo -y nada tengo que ver con Claudio María Domínguez-), creo que el cambio fue una estupenda decisión de la cual todos los asistentes a nuestra última reunión estarán de acuerdo.

Bromas aparte (que incluyo para lograr una sonrisa en este domingo gris), nuestra experiencia gastronómica del jueves 17 de mayo resultó sorprendente y maravillosa.

Con puntualidad inglesa, y eso que el restaurant queda bastante lejos, a la hora citada todos los convidados estuvimos presentes.

El lugar tiene un agradable y concurrido bar, una impresionante cocina abierta, y un cálido ambiente decorado con coloridos cuadros que su propietario compró en las calles de Ámsterdam, con muebles y sillas de diseño años 60/70.

Unik pertenece a Marcelo Joulia, un arquitecto franco-argentino dueño del famoso restaurant Único y la tienda El Galpón en París, que ha diseñado más de veinte restaurantes en todo el mundo. Nadie mejor que el arquitecto (el otro), Sánchez Elía para gozar doblemente de esta experiencia, que cómodamente sentado en una silla diseño de Charles Eames afirmaba: “es loable poder juntarse a comer y beber de esta manera”.

Luego de beber una copa de espumoso en el jardín, nos sentamos a la mesa. La manteca ahumada con sel de mer de Chubut, la panceta frita y los panes caseros, fueron el preludio de una estupenda experiencia.


La cocina, a cargo de los jóvenes chefs Fernando Hara (discípulo de Francis) y el español Yago Márquez, propuso un menú creativo y “sencillo”, (lo bueno, si simple….), que se lució con la utilización de excelentes materias primas, perfectas cocciones y sabores muy equilibrados. Al decir de Hara: “su cocina tiene la elegancia francesa, la picardía española y la simpleza italiana.”

Nos encantó el langostino de Chubut, el huevo cocido a baja temperatura con jamón ibérico (Nacho Gutiérrez Zaldívar auguró que a partir de ahora, debido a las trabas de la importación, el jamón vendrá de Angola), los ravioles de confit de conejo con hongos de temporada y ali-oli asados , el ojo de bife acompañado de un puré de papas (estilo Robuchon o Mallmann), al que se lo ahúma en una máquina con leños de cerezo, imposible de resistir…………… tanto que pedimos un bis. Para terminar trajeron un macarrón de dulce de leche con helado de flan.

La carta de vinos es novedosa y cara. También ofrece muchas perlas tradicionales, a precios exorbitantes. Con Patricio K (ojo con este apellido), el día anterior ya habíamos elegido los vinos, que discutimos con el sommelier Andrés, colombiano él, a saber:

RD 2011, un Sauvignon Blanc de Raúl Dávalos, de Tacuil, (solo algunos osados subimos a Tacuil): nadie se puso de acuerdo; para algunos era un Torrontés, para otros un Sauvignon Blanc y para otros un Sauvignon Blanc con nariz de Torrontés.
TEMPUS ALBA 2007, un blend Malbec-Cabernet Sauvignon: se formaron dos bandos: los que le gustó y los detractores a ultranza (Jorge Ortiz dijo que no es lo mejor que produce la familia Biondolillo). Debo comentar que en La Nación de hoy, el Club del BonVivir lo propone entre su selección.
CERROJO: Un vino “garaje” de solo 600 botellas al año que se vende exclusivamente en este restó y causó el mismo revuelo que el anterior.

La habitual ronda de opiniones produjo una catarsis al estilo montaña rusa, que sólo los presentes sabrán a lo que me refiero.

Impecable atención de todos los integrantes del staff, al mando de Steve, el chef de salle.

Unik es apadrinado por Mauro Colagreco, primer chef latinoamericano en ganar dos estrellas Michelin en Francia, con su restaurant Mirazur, quien diseñó un menú degustación que el Dr. Ortiz recomienda probar y que Robert Vivo propone invitar a que nos cocine en su casa.

La velada de los valientes se extendió hasta las 2 AM entre risas y anécdotas muy divertidas.

A los que no pudieron venir los extrañamos.

 

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