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Desperdicio de alimentos, un problema global

12/07/2012 |


El despilfarro de alimentos tanto en las cocinas profesionales como en los hogares, ha adquirido un giro dramático: un tercio de lo que se compra termina en la basura antes de ser consumido.

Según el “World Menu Report”, un estudio realizado por Unilever Food Solutions, los desechos alimentarios en las cocinas profesionales son una grave preocupación entre los consumidores. Este no es un tema menor, porque incluso en los hogares el despilfarro de los alimentos es alarmante; por ejemplo, en el Reino Unido hasta un tercio de lo que se compra termina en la basura antes de consumirse.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está en la misma línea, ya que concluye que “más de la mitad de los alimentos que se producen hoy, a nivel mundial, se pierde, se desperdicia o se desecha, como producto de las ineficiencias que se producen en la cadena alimentaria que controla el hombre, es decir, los restaurantes y las tiendas de comida”.

Otro informe encargado por la FAO en 2011, el “Global food losses and food waste” (“Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo”), llega a una conclusión similar: cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano -aproximadamente 1.300 millones de toneladas- se pierden o desperdician, una cifra para espantar al más estoico. La taxonomía del malgasto revela que, per cápita, el desperdicio entre los consumidores es de 95 a 115 kilos anuales en Europa y EEUU, mientras que en África subsahariana, en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6 y 11 kilos por persona.

Esta mala administración de los recursos naturales entraña dos problemas: uno moral y el otro ecológico. El problema de las cocinas profesionales se origina en un problema de gestión de los insumos empleados. Desde lo que se pide al proveedor y cómo se lo pide, pasando por la forma en la que se trabajan los ingredientes en la línea culinaria, la flexibilidad del menú y finalmente en el tamaño de las porciones, muchas veces excesivas, que hace que no pocos comensales dejen sobras en el plato.

Respecto de los consumidores, el informe de la FAO explica que, en líneas generales, éstos no consiguen planificar de forma adecuada sus compras de alimentos. Ello significa que a menudo se deshacen de ellos cuando se pasa la fecha indicada para “consumir preferentemente antes de“. Además las industrias deberían optimizar el packaging para evitar desperdicios.

Para los investigadores, la educación en las escuelas y las iniciativas políticas son posibles puntos de partida para cambiar la actitud de los consumidores, según sugiere el estudio de la FAO. Además, los consumidores de los países ricos deberían comprender que tirar los alimentos innecesariamente resulta inaceptable.

Un buen aprovechamiento de los alimentos, dice el World Menu Report, “redundaría en beneficio de todos, incluso para la industria, ya que la reducción de los desechos alimentarios se traduce en la disminución de los gastos de recolección de residuos, en una mejor administración de la cocina y en última instancia, en la disminución de la huella de carbono que producen los servicios de comida”.