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Dime qué cocinas y te diré cuán inteligente eres

24/10/2012 |


Un equipo de investigadores de la Universidad de Rio de Janeiro considera que el progreso de la cocina fue clave para el desarrollo del cerebro.

Aprender a cocinar pudo haber sido la llave maestra para que el cerebro humano creciera y se desarrollara, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Rio de Janeiro y publicado en la revista “Proceedings” de la Academia de Ciencias de EEUU.

Según el equipo dirigido por Suzana Herculano-Houzel, la aparición de la cocina aportó un método mucho más eficiente de suministro de calorías a las neuronas, lo que en definitiva permitió que el cerebro se expandiera.

De acuerdo con los investigadores, si no se hubiese desarrollado el arte de cocinar, los seres humanos deberían dedicar diariamente unas 9 horas o más para comer alimentos crudos que abastecieran a las 86.000 millones de neuronas de sus cerebros.

En cambio, gracias a la cocina y al hecho de dedicarle menos tiempo al día a alimentar el cerebro, el ser humano dispuso de más horas para ocuparse de tareas creativas y la interacción social. Esto sería una de las causas del desarrollo de las civilizaciones y la cultura y la invención de herramientas e instrumentos.

El estudio se realizó comparando las necesidades metabólicas diarias del ser humano con simios de gran porte como los gorilas, los cuales emplean entre 8 y 10 horas al día para comer.

La aparición de la técnica de cocinar los alimentos incrementó de manera significativa la proporción calórica de la dieta, como resultado de una mayor facilidad para masticar, digerir y absorber la comida”, sostuvo el estudio.

La investigación mostró que las tres primeras especies humanas, Homo habilis, Australopithecus afarensis y Paranthropus boisei necesitaban de más de 7 horas diarias para comer alimentos crudos que les permitiera abastecer el tamaño de sus cerebros.

Se estima que la cocción de los alimentos fue creada por el Homo erectus, antepasado de los seres humanos modernos, quien vivió hace aproximadamente unos 1,8 millones de años atrás.