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El Cuartito, templo de la pizza porteña

11/12/2012 |


Apostillas sobre esta pizzería temática donde el deporte es el rey y la buena pizza no falta.

Cuando un extranjero pregunta a dónde puede ir a comer pizza, uno de los nombres que siempre suena es “El Cuartito”, ícono de gastronomía porteña y cuasi museo del deporte. Ubicado sobre la calle Talcahuano, desde 1937 que esta pizzería utiliza una fórmula que no falla: pizzas de media masa entre las que se destacan la fugazzetta y la napolitana, empanadas varias, siempre de buen tamaño (de carne, fritas y al horno, cebolla y queso, caprese, atún, verdura…) y tres postres: flan, tarantela y budín de pan.

Se puede comer de parado, sobre el mostrador, en una pequeña barra lindera a la puerta o en las mesas de los dos salones principales o el anexo, todos literalmente tapizados de afiches deportivos originales, en su mayoría futboleros y boxísticos, aunque no faltan las fotos de Gardel y Troilo.

Arriba de la barra se servicio se destaca un mural con la figura de un supuesto napolitano con bombín que anuncia las bondades de los productos de la casa, flanqueado por un viejo letrero indicador de precios.

No obstante, a pesar de la marea de comensales que pueblan sus mesas, no faltan los críticos de esta pizza, a la que acusan de no ser contundente como la de Burgio, o bien finita y crocante como la de Filo. Pero como dicen los españoles, “para gustos están los colores”.