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El sándwich de miga, ¿invento argentino?

27/07/2012 |


Turinés de nacimiento y porteño por adopción, el sándwich de miga es un comodín presente en no pocas mesas.

Este sándwich tan arraigado en los bares y panaderías porteñas tuvo una aparición relativamente reciente en la gastronomía vernácula. Según el periodista Fernando Vidal Buzzi, hace unas cuántas décadas el sándwich de miga estaba circunscripto sólo a algunas confiterías tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los lugares emblemáticos donde los elaboraban figuraban las confiterías Las Violetas, Las Delicias, Los Dos Boulevares, El Águila, La Exposición, La Porteña, La París y más recientemente los Dos Escudos. Según Alejandro Maglione, también prohombre del periodismo gastronómico, “todas ellas competían para ver quién tenía los mejores”.

¿Cómo se hacen? A la horma de pan de miga (generalmente blanco o negro) se les retira la corteza y se las corta en rodajas muy finitas, con forma rectangular. Se las unta con mayonesa o manteca y se rellenan con jamón cocido, queso, lechuga, tomate y huevo, según sea el gusto del cliente. También se emplea jamón crudo, atún, morrones, palmitos, ananá, aceitunas, pavita y choclo.

Pero a pesar de que algunos quieren ligar el origen del sándwich de miga criollo con el bocadillo español, el antecedente directo son los tramezzini que se elaboran en el norte de Italia y que la inmigración italiana trajo a la Argentina. Este sándwich fue inventado en 1925 en Turín, más precisamente en el Café Mulassano, que ofrecía 40 variedades. El término tramezzino fue creación del poeta, dramaturgo y político Gabriele D’Annunzio con el objeto de reemplazar el término en inglés.

Sin embargo, en Italia el tramezzino es triangular. Además las combinaciones de ingredientes son diferentes, quizás más suntuarias. Por ejemplo, son tradicionales el tramezzino de salmón y lechuga, de atún y alcauciles, de lechuga y langostinos, aunque también elaboran la versión “primavera”, similar a nuestro “chacarero”.