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Los chefs se rebelan contra las críticas online

15/08/2012 |


Grandes cocineros europeos se sienten cada vez más perjudicados por los sitios web que publican comentarios sobre restaurantes. Denuncian que existe un comercio con las calificaciones positivas de los usuarios.

Visto a la distancia, lo que está sucediendo con el sistema de calificación online de restaurantes corría el riesgo de terminar en lo que han comenzado a criticar numerosos chefs de Europa. Que las críticas de los usuarios publicadas en los sitios web especializados muchas veces son malintencionadas e incluso hasta se ha llegado a comerciar con ellas, ofreciendo la publicación de calificaciones positivas para beneficiar a tal o cual restaurante.

Para Amerigo Capria, reconocido cocinero propietario del restaurante Bacca Rossa, en Florencia, la cosa está más que clara: “Como buen cliente de una bodega que soy, solían regalarme una caja de vino por cada 10 que compraba. La última vez, la cosa cambió: ‘Como regalo te pagaremos esta vez cinco críticas buenas en TripAdvisor”, afirmó el chef en una entrevista publicada en El País de Madrid.

En lugar de aceptar el presente, Capria decidió denunciar la situación ante la asociación de cocineros a la cual pertenece. Aldo Cursano, vicepresidente de la entidad, sostuvo que “los comentarios en este tipo de páginas se han convertido en una moneda de intercambio; pueden hundirte si son falsos y malévolos. Serán buenos si a cambio concedes algún favor”.

Es que recibir críticas positivas en una red como Trip Advisor, que es la mayor del mundo en materia de información turística, puede ser el pasaporte para que un restaurante tenga el éxito asegurado. En cambio, recibir críticas negativas en un sitio web como este puede hundir una reputación. “Hay agencias que te proponen paquetes de 2.000 euros para invadir la red con elogios a tu actividad“, indicaba Cursano, quien agregaba un dato que da la pauta del impacto de una campaña de este tipo: “cerca de un 40% de los que acuden a un local situado en las calles menos turísticas llega por una recomendación leída en internet“.

El poder de Trip Advisor es enorme a nivel mundial: la red cuenta con más de 75 millones de reseñas y comentarios de restaurantes y hoteles, y cada minuto se publican unas 50 más, para un universo de usuarios que alcanza la imponente suma de 69 millones de lectores por mes.

Desde las oficinas del popular sitio web se defendieron de las críticas de los chefs europeos, afirmando que “somos serios. Si los usuarios sienten que la información que obtienen en la web no se corresponde con su experiencia real, no volverían a utilizarla”.

Pero los chefs se quejan de la mala intención de algunos comentarios, e incluso de su falta de veracidad en ciertos casos: “una vez se ensañaron contra un plato de macarrones en salsa de tomate que nunca tuve en mi carta“, contaba Capria. Para su colega Giuliano Pacini, dueño del restaurante Buca de San Antonio en la ciudad de Lucca, “algunos clientes exigen descuentos amenazando con comentarios negativos”.

En la Argentina, el poder de Guía Oleo es bastante más modesto, aunque a nivel nacional es la guía de restaurantes más consultada. Sus propietarios parecen haber encontrado la cuadratura del círculo: que los usuarios trabajen para el sitio, es decir, que sean ellos los que construyan el contenido. La virtud de este sistema radica en haber instaurado una democracia gastronómica, en el sentido de que cualquiera puede opinar acerca de una experiencia culinaria vivida, aunque esto inevitablemente apareja dos vicios: la ignorancia y/o mala fe de los usuarios. Porque amén del desconocimiento que una persona pueda tener o no en materia gastronómica, no faltan los comentarios intencionados, algunos malévolos, que buscan a sabiendas ensalzar o destruir la reputación de un restaurante. Muchos de estos comentarios son emitidos por la competencia o amigos del restaurateur. Lamentablemente, este es un problema de difícil solución.