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Mascar coca: tradición milenaria del Norte argentino

10/08/2012 |


A pesar de la imagen negativa que tiene esta planta en todo el mundo, en la región de los Andes se sigue respetando esta costumbre que ayuda a evitar el apunamiento, el cansancio y el hambre.

No son muchos los turistas que visitan la Argentina y que hayan notado, en su viaje a Salta y Jujuy, una tradición muy arraigada entre los habitantes del Norte como el “coqueo” (o también conocido como “acuyico”), que consiste en mascar la hoja de coca durante un largo rato. Esta costumbre milenaria, que perdura en nuestros días desde la época incaica y que se realiza en toda la América Andina, tiene como objetivo evitar el apunamiento, el cansancio y el hambre.

Es frecuente que tras una comida bien servida y bien regada, los comensales se pongan a coquear como forma de ayudar a la digestión. Pero también sirve para evitar el mal de altura y para combatir el sueño y la fatiga.

Quien coquea no mastica las hojas de coca, sino que forma un bolo con ellas (sin partirlas ni desmenuzarlas), el cual coloca entre las paredes internas de las mejillas y la mandíbula, para ir saboreando lentamente durante horas la savia que despiden las hojas.

A pesar de la imagen negativa que tiene la hoja de coca en todo el mundo, al ser el ingrediente base para la producción de cocaína, en el Norte argentino se sigue respetando la tradición aborigen de consumirla sin procesar, lo que no tiene los efectos estupefacientes de la droga procesada. Si bien el cultivo de la planta de coca está prohibido en la Argentina (no así en Bolivia, país que limita con Salta y Jujuy), su consumo en estado natural sigue estando permitido.

Para los aborígenes quechuas, descendientes de los incas, la coca aún cumple un rol importante dentro de sus rituales religiosos y mitológicos. La hoja sirve como ofrenda a la Pachamama, pero también se la utiliza para predecir el futuro, aplastándola contra una piedra o dejándola secarse al sol.

Cuando se coquea durante horas, llega un momento en que la hoja de coca deja de despedir su savia, por lo que algunos acostumbran agregar un poco de bicarbonato de sodio para estimular la producción de savia.

Si uno tiene la oportunidad de ser invitado a comer a la casa de una familia salteña o jujeña, lo más probable es que tras los postres, los dueños de casa abran una bolsa con hojas de coca para ponerse a coquear y charlar durante una sobremesa que puede durar varias horas.