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Miroslav Scheuba, el poeta de la cocina

06/06/2012 |

Miroslav Scheuba es el secreto mejor guardado de la literatura gastronómica argentina. Es chileno de origen checo y hace varias décadas que vive en la Argentina.

¿Por qué poeta y cocinero?

Cuando en la escuela primaria me mandaron como tarea aprender de memoria un poema de Gabriela Mistral, primero lo modifiqué y después me lo aprendí. La maestra primero se rió y después, se preocupó y me mandó a la Dirección. Entonces, yo supe que era diferente a todos los otros del rebaño. Ser poeta es ser una oveja distinta, negra, roja o azul. Después, me gustaba comer los inventos que yo me cocinaba hasta que un día provoqué un incendio en la cocina de casa. No tardé en darme cuenta de que la poesía y la cocina son dos silenciosos oficios creativos y por audaces, peligrosos.

¿Por qué se denomina cocinero y no chef, como se usa ahora?

Porque conozco la etimología de la palabra chef. Para los hebreos era el hijo guerrero; para los anglosajones había dos alternativas según la clase social, podía ser el primogénito que heredaba casi todo o un pastor del rebaño. Con los siglos, en Francia la palabra chef significó cabeza y mucho después, jefe. La antigua expresión francesa: opiner du chef, significa asentir con la cabeza. En Paris un chef es el temible jefe de una repartición pública, de una oficina o de una cocina; es mejor no meterse con el chef, son de pocas pulgas. Por mi parte, no tengo nada de guerrero, primogénito, pastor, ni cabeza ni jefe de ninguna oficina, brigada o banda, sólo soy un cocinero desde el cucharón.

¿Qué es lo que más le gusta de escribir y cocinar?

Si fuera por mí, solamente escribiría odas y fábulas; y cocinaría sólo frutos oceánicos: profundas langostas, superficiales mejillones, pulpos sinvergüenzas y erizos francos y sinceros como sus espinas, pero todos sacados recientemente del mar.

También soy muy amigo de las ostras y las tengo siempre frescas en mi libro “Secretos y manjares” en un poema que titulé “Ostras con perlas cultivadas”:

Aprenda a conocer las ostras, / las frescas son egoístas y cerradas. / Tenga en cuenta la matemática / y no compre sin entusiasmo, / piense en docenas y alégrese. / Si está oscuro, triste o melancólico / deje las ostras para otro día / y practique el ostracismo. / El segundo relámpago / es aprender a abrirlas; es todo un arte. Si se corta un dedo, insulte. / Luego, lávelas con la bondad del agua / (Ellas hacen el amor en la playa / y siempre están sucias de arena.) / Pruebe a la que considere sospechosa / y si le miente, escúpala. Es un deber / acordarse de tener limón a mano y mucho hielo. / Y no olvidarse del vino, mejor con espuma. / Perfume a las ostras con jugo de limón / y consiga un collar de perlas falsas y suéltelo / sobre el hielo picado, lecho nupcial / de ostras y de perlas, que si de pura emoción / de falsas pasan a ser verdaderas / usted es un poeta.

¿Cómo ve la cocina argentina?

La veo un tanto snob y atenta a las modas, donde hay que lucir lo que se está comiendo. No son pocos los argentinos que van a un determinado restaurante porque está en la cresta de la ola y a los tres meses hay que ir a otro que abrió fulano con el chef mengano, que está haciendo furor en la TV Kaka o en la Revista Tetas. Sin embargo, hay muy buenos restaurantes que no son precisamente caros y lujosos, donde se rinde culto a la gastronomía, que es un arte delicado, no apto para rufianes que quieren medrar con el apetito de los poderosos y la debilidad de los hambrientos. Sin ir más lejos, en Puerto Madero, Buenos Aires, salvo honrosas excepciones, la cocina argentina ha sido relegada a un Tercer Mundo de humeantes y marginales puestos de crocantes choripanes y sabrosos sándwiches de bondiola, preparados en malas o pésimas condiciones de higiene.

¿Y cómo ve la cocina latinoamericana?

No la veo, la siento, porque siempre está presente en los frijoles, papa, tomate, maíz, cacao y en todos los alimentos precolombinos que renovaron, acaso para siempre, a la cocina europea. Dicho sea de paso, en Buenos Aires hay una amplia oferta de cocinas de América Latina que se ha desbordado como un río, y en esta geografía, a río revuelto, ganancia de peruanos. Para disfrutar de la auténtica cocina de nuestro continente, no queda otra alternativa que viajar sin apuro y disfrutar de la cocina bahiana, o en Colombia, de una Bandeja Paisa, y no parar hasta llegar a México, donde uno comprende la extraordinaria riqueza cultural que puede ser servida sobre una mesa.

Y si hablamos de recetas típicas del continente, en especial de México, te confieso que tengo debilidad por el guacamole. Hay un espíritu azteca que ha trascendido en algo tan simple y delicioso como el guacamole, que como poeta preparo con 1 cebolla, 2 jitomates (tomates), 3 aguacates (paltas) y 4 chiles (ajíes). Esta preparación también lleva un poco de la bondad del aceite y unos silbidos de cilantro, más la sal de nuestra experiencia, porque Uno es el Universo, uno es Quetzalcóatl, una es tu familia; entonces, pela una cebolla sin llorar y pícala por todos ellos. Dos son los caminos de la vida: uno es de luz y otro es de sombras; elige bien y pela los dos jitomates y pícalos por alguno de los dos caminos. Tres son las artes que pueden ocupar tu tiempo: el arte de la agricultura, el arte de los signos o el arte de los colores; muele por algunas de las tres artes los tres aguacates y no habrás molido en vano. Cuatro son los destinos de tus alimentos: tus ojos, tus manos, tu corazón y tu memoria; pica por ellos los cuatro chiles y con lo que veas, con lo que escribas, con lo que sientas y con lo que recuerdes, tu vida será cada día un poco más alta, y tu muerte, cada vez más pequeña.

Sé que ha cocinado para distintas luminarias de la Cultura…

Sí. Por ejemplo, en casa de Alicia Jurado cociné para varias: Olga Orozco, China Zorrilla, etc. Debo confesar que busqué de una manera premeditada la amistad de Jurado para poder hacerme amigo de Borges, cosa que nunca logré. Ella, no sin cierta ironía, me perdonó: –Borges ya está grande para conocer nuevos amigos.-

Siempre supe que Alicia me apreciaba más como cocinero que como poeta; de hecho, me dejó en herencia todos sus libros de cocina. Iba a cocinar a su casa una vez al mes y esta ceremonia duró casi cuarenta años. Fui uno de los pocos que tenía acceso a su vasta biblioteca y lo bueno era que ella me prestaba libros y los anotaba. En cierto almuerzo me contó que de joven había tenido el privilegio de asistir a una cena deliciosa preparada por dos grandes gastrónomos y que luego, uno se sentó a su derecha; y el otro, a su izquierda: Pepe Eyzaguirre y el Turco Lagos.

Entre otras personalidades culturales, en Imago Mundi, librería anticuaria, cenamos varias veces con Félix Luna. En casa de Alicia, la Navidad del ‘78, cociné entrada y postre para Borges. Como él pertenecía a la civilización del arroz, de entrada no quiso que le preparara unas tartinas de caviar y huevos de codorniz. (“M’hijo, no sea guarango, nada de caviar ni de codorniz, si no le molesta, cocine arroz con arvejas”); y de postre, le hice un arroz con leche que le gustó y repitió, ya que dijo que ese arroz con leche tenía el sabor de la patria. La clave estaba en los perfumes. Había hervido el arroz con agua, esencia de jazmín, leche, azúcar negra, canela y clavo. El arroz lo serví bien frío y encima, le agregué a último momento una salsa tibia de dulce de leche, la que había rebajado con leche que había hervido con hojas de menta.

Qué buena receta. Si me lo permite la llevaré a la práctica.

Voy a parafrasear a Borges: como en estos tiempos de la mazorca no se consigue esencia de jazmín porque es importada, recomiendo hervir el arroz con unos saquitos de té de jazmín. El otro té que recomiendo para esta época difícil, es el té de tilo.

20 Respuestas

  • Hoy, después de la presentación de una novela, su autora, que vive en Francia, nos invitó a un grupo de escritores ir a comer a Hollywood. No tomamos ningún avión sino un par de taxis porque ese Hollywood quedaba aquí no más, en Palermo. Cenamos bien, pero tuvimos que esperar; la comida seguramente venía de lejos. A los postres, el dueño del restaurante nos trajo copas de champagne como premio a tanta esperanza. Entablamos un diálogo jugoso y curiosamente él nos preguntó por nuestros libros; la anfitriona se explayó sobre su libro que trata sobre una santa y doctora de la Iglesia que, entre otras cosas, amaba la buena cocina. El hombre del restaurante también quiso saber si conocíamos a Miroslav, poeta y cocinero. Nuestras sonrisas fueron afirmaciones, ya que casi todos los del grupo hemos probado los sabores y fragancias de sus platos y poemas. Algo me decía que Miroslav estaba cerca. -Dígale que nos venga a saludar- le dije con un tono de confianza. El hombre se fue y al rato, apareció con una computadora portátil donde el poeta y cocinero estaba en una foto con Alicia Jurado y respondía a un cuestionario hecho por la Academia Argentina de Gastronomía. No tuve tiempo de leer todo, pero apenas llegué a casa, lo busqué y lo encontré. Me he propuesto contar esta anécdota que ahora termino con estas palabras: Miroslav, artista extraordinario, es un cantor de lo imperceptible.
    Ester de Izaguirre

  • Benigno Campos says:

    Querido Miroslav: Ante todo debes de saber, que me acuerdo perfectamente de ti y de tu extraordinaria simpatía, desde el día que tuve la suerte de conocerte en la mesa redonda de la FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES, después de haber leído la entrevista que me envías, desearía que conocieses la gastronomía de mi tierra GALICIA que como sabrás, es una región situada en el noroeste de la Península Ibérica pues somos unos privilegiados en el mundo culinario, para que pudieras dedicar unos te tus poemas a esta enorme riqueza te tenemos y de la que estoy seguro te habrán hablado la gran cantidad de paisanos que habitan en esa gran ciudad. Espero volver a verte, si no es en Buenos Aires que sea en Galicia. Un fuerte abarzo.
    Benigno Campos.

    • Miroslav says:

      Admirado Benigno, “El tiempo no es distancia, sino sentimiento”, decía un duro sajón (Spengler) para comprobar que todo ser es frágil por más coraza que se ponga. Te cuento esto porque al leer tus palabras, quisiera ser más fuerte para romper agendas y almanaques y peregrinar hasta Santiago de Compostela, y a partir de allí, seguir probando las ollas y los frutos del mar que alimentaron a los padres y a los hijos de Galicia, pues tengo reservadas las odas para ir cantando desde el Atún hasta las Zamburiñas, todo un abecedario que ha nutrido a marineros y a labriegos, a trovadores y a poetas. Digo poetas y me despido con esta estrofa de Rosalía de Castro: “Yo sólo sé que es un placer que duele / que es un dolor que atormentando halaga, / llama que de la vida se alimenta, / mas sin la cual la vida se apagara.” Tarde o temprano, por amor a nuestras cocinas, nos vamos a confundir en un abrazo. Miroslav

  • Gonzalo Enrique Marí says:

    Quienes hemos saboreado las delicias preparadas por Miroslav a la vez que nuestras almas y mentes bebieron su poesía, tuvimos el privilegio de conocer el nuevo mundo que él nos presenta, el de las letras y la cocina. Este mundo mágico no es casual ni fue un albur que Miros con su mente creativa lo descubriese en su juventud. Paladar e intelecto son senderos que confluyen dando sentido a la fantasía. Hoy que tengo la oportunidad de disfrutar las especias perfumadas y exóticas de Egipto, tierra que inspiró tanto a Naguib Mahfuz como a Jorge Luis Borges, no puedo menos que agradecerle al gran poeta y cocinero Miroslav Scheuba haberme develado tan maravillosa combinación.
    Gonzalo Marí.
    El Cairo, junio de 2012.

    • Miroslav says:

      Querido Gonzalo Marí, me has hecho acordar de Naguib Mahfuz, o más bien dicho, de la única novela que he leído de Naguib Mahfuz: “El callejón de los milagros”, o mejor recordado, de algunos personajes del libro que me resultaron memorables, como el pobre tío Kamil, que vendía dulces en una tienda dormida del callejón donde todos los embromaban, y también, del panadero Yaada, que sufría lo que hoy se conoce como violencia de género, ya que estaba casado con una mujer golpeadora, que seguramente manejaba “la Cámpora” de ese callejón. Además, me lo nombras a Borges, quien sentía una mágica fascinación por Egipto y su milenaria cultura. Dicho sea de paso, por estas horas en Buenos Aires hemos estado celebrando el día del Escritor y por un extraño juego del destino, por esta fecha también no nos podemos olvidar de aquel amargo 14 de junio de 1986, cuando desde Ginebra, Borges salió de este mundo para entrar, según sus palabras, en esa especie de Paraíso que es toda biblioteca. Como un íntimo homenaje, vayan estas líneas de “El Encuentro”, relato que está en El informe de Brodie: “Mi primo Lafinur me llevó esa tarde a un asado en la quinta Los Laureles. (…) Había empezado a oscurecer cuando atravesamos el portón de la quinta. Ahí estaban, sentí, las antiguas cosas elementales: el olor de la carne que se dora, los árboles, los perros, las ramas secas, el fuego que reúne a los hombres.” Querido Gonzalo, ese fuego nos debe volver a reunir, amén de un chivito, un mejor vino y algunos versos. Miroslav

  • ivonne bordelois says:

    Gracias por un almuerzo solar y exquisito al son de tus delicias, Miroslav. Muy bueno tu paseo etimológico por la palabra “chef”, que es también “capo”. Pero yo te veo sobre todo como Gran Maestro de un sutil hedonismo
    que sabe, como Proust, que palabras y sabores son los mejores dones que nos da la vida!

  • Excelente entrevista y un placer leerte Miros. Percibo (y me encanta) que haya un romanticismo o una inspiración de carácter romántico, que se hace presente de manera tan clara en tu vida y tu obra, tanto culinaria como poética. Porque llega a los otros. Abrazo y felicitaciones!

    • Miroslav says:

      Querida Laura:
      Te quiero y te admiro porque has conseguido tender un puente maravilloso
      entre las imágenes de tus dibujos y el diáfano perfume de tus poemas.
      Me honras con tu amistad y por lo tanto, trataré de mejorarme.
      Miros

      P.D.: Te recomiendo “Point of Contac”, de Ivonne Bordelois; libro que su autora
      me regaló para mi cumple. Cuando lo leas, si aún no los hecho, todo es posible,
      comprenderás porque Alejandra Pizarnik decía que era “heredera de todo jardín prohibido.”

  • Qué delicia esta entrevista! Para que no queden dudas de la energía poética de mi querido amigo Miroslav marche esa receta de guacamole: Cocina con las palabras y poemas son sus potajes!!! Porque como escribió Sor Juana “Si Aristóteles hubiera guisado mucho más habría escrito”. Un abrazo inmenso desde Berlín, feliz de leerte!

    • Miroslav says:

      Como en tu mesa, querida Esther, en tu casa al lado del río Spree, tus palabras de aliento siempre me alimentan y no hay distancia porque nos acercamos con las buenas noticias y las buenas lecturas, como ésta, donde me recordás al filósofo griego, “el que comía poco y aún menos dormía”, invocado por la docta monja mexicana, quien sentía verdadero “regocilo” por el nativo “xocolatl”. Esther, tus palabras me saben a chocolate! Du gibst mir deine Freundschaft mit einen Lächeln!

  • Francisco Ottino says:

    entre fogos e quartetas
    entre colheres e suspiros
    saboreio vinho divagar

    então peço aos poetas
    Al Khayyam, Vinicius, Miros
    que temperem meu jantar

    Abraços desde Rio de Janeiro,
    no primeiro dia das festas juninas de 2012.
    Pancho

    • Miroslav says:

      Pancho meu caro amigo:
      Agradeço a sua generosidade e “suas rubaiyats”, eu vejo na minha linha de Khayyam e de Jovin.
      Para chegar a um lugar tão alto que me falta muito ainda, mas eu estou praticando.
      Deixo um dos melhores rubaiyats do persa famoso:

      “Só de nome conhecemos a felicidade.
      O nosso melhor amigo é o vinho;
      afaga a única que te é fiel: a ânfora,
      cheia do sangue das vinhas.”

      Abraços desde Buenos Aires,
      Miros

  • José Muchnik says:

    Querido Miroslav, ¡felicitaciones por la entrevista! Comparto muchas cosas que dices en esta entrevista, después de todo somos hermanos en la secta de los « Poetas Gurmandos », sabemos que hay un punto en que la comida deviene poesía, un punto inasible, un punto no estatua, no petrificado en recetas, el instante en que la maestría entra en diapasón con aromas y sabores pariendo una emoción irrepetible. Pasarán peregrinos por tu mesa Miroslav, podrán olvidar el lugar, el año, la inclinación de las charlas, pero no olvidarán la tormenta marina de esa cazuela en la boca o el arroz con leche estallando piel adentro.

    El lenguaje poético está tejido por palabras y silencios, por dichos y no dichos, por ritmos y sonidos, oposiciones y convergencias. La buena gastronomía también está estructurada como un lenguaje, va más allá de su etimología, se ha poetizado. Gastronomía popular o gastronomía docta, un buen plato combina texturas, aromas, sabores, colores… va incluso más allá: transmite una emoción, es entonces que la belleza se reúne con el sabor, de manera inexplicable, indecible. La buena gastronomía como la buena poesía, es sencilla y mágica en la composición de sus elementos: masa crocante y fina, relleno jugoso y humeante, algunas pasas en contrapunto dulzón y un tinto frutado para registrar la estadía nupcial de vino y empanadas en la bóveda del paladar. Podríamos escribir una “poesía” análoga sobre un tamal mexicano, una pizza siciliana o incluso una buena hamburguesa yanqui, pero cuando el lenguaje pierde su estructura, cuando masa pastosa, relleno masilla… cuando mostaza, kétchup, caucho, mozzarella, salsa de tomate… se revuelcan y pierden sentido, cuando el todo se vuelve todo, sin acentos, contrapuntos o silencios… adiós poesía, adiós gastronomía.

    Te mando un fuerte abrazo y queda abierta la posibilidad de una performance de la secta de los “Poetas Gurmandos”

    José Muchnik

    Poeta y antropólogo
    Co-fundador del grupo “Travesías Poéticas”
    Director de investigación INRA / Montpellier- Francia

  • Pingback: Borges, comensal en Buenos Aires « | Corazón de Pantaleón | Blogs | ELESPECTADOR.COM

  • Qué honor tenerte por estos lados, Miroslav. Tus anécdotas sobre ese genio de la literatura que fue el viejo Borges son gastronómicamente deliciosas. Gracias a tí por haberlas compartido y permitirnos el gusto de saborear facetas del genial escritor que tiene Argentina. Abrazo
    http://juliosuarezanturi.wordpress.com/2012/08/27/el-arroz-con-manteca-de-jorge-luis-borges/

  • Que combinación hermosa. La poesía y la cocina como pareja se complementan perfectamente.



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