Header

Vinos de Chubut, lo nuevo que llega de la Patagonia

16/10/2012 |


El polo de bodegas de Neuquén y Río Negro ya no está solo: ahora comienzan a surgir vinos de áreas más australes y frías, y pronto se empezará a experimentar con uvas de Santa Cruz.

Para los extranjeros que quieren conocer la variedad de climas y suelos que marcan la diversidad de los vinos argentinos, tal vez sea hora de darse una vuelta más al sur que las bodegas ya establecidas y bien reconocidas del polo vitivinícola de Neuquén y Río Negro. Porque la Patagonia tiene todavía mucho más para sorprender en materia de vinos, con productos muy diferentes a los que se elaboran en San Patricio del Chañar y el Alto Valle.

La frontera vinícola patagónica se sigue corriendo hacia Tierra del Fuego, con bodegas que buscan desarrollar nuevas áreas de cultivo en Chubut y Santa Cruz, al sur del paralelo 42°, una región apta para la elaboración de vinos que, en el Hemisferio Norte, corresponde a la misma latitud que la Borgoña francesa y la Renania alemana, o la zona vinícola de Nueva Zelanda, en el Hemisferio Sur.

Uno de los pioneros de esta movida es la tradicional Bodega y Cavas de Weinert, originaria de Mendoza, que decidió impulsar su proyecto en la localidad de El Hoyo, cerca del límite con Río Negro. Allí cuenta con 25 hectáreas cultivadas con las variedades tintas Pinot Noir y Merlot y las blancas Chardonnay, Riesling y Gewürztraminer, todas aptas para los climas fríos y secos de la región. También tiene otras 3 hectáreas cultivadas con uva Pinot Noir en el paraje Piedra Parada, a 250 kilómetros de El Hoyo en dirección sudeste. Las precipitaciones promedio anuales alcanzan a los 1.000 milímetros y existen tres meses del año con una media de temperaturas por debajo de los 0 grados. Esto hace que la maduración de las uvas sea más lenta, por lo que éstas desarrollan mejor sus características.

La familia Weinert, a través de su bodega local Patagonian Wines, elabora dos vinos bivarietales, el tinto Piedra Parada, blend de Merlot y Pinot Noir y el blanco Faldeos del Epuyén, con las variedades Chardonnay y Riesling. Son vinos aromáticos, ligeros, con buena acidez y con notas florales, frutales y herbáceas, muy distintos a lo ya conocido en la Argentina y que vale la pena probar para notar la diferencia.

Curiosamente, la apuesta de Bernardo Weinert nació casi de casualidad, cuando en una de sus escapadas para pescar con mosca en Canadá, descubrió que el paralelo 42° del Hemisferio Norte era similar al de la Patagonia, por lo que perfectamente podía pensar en encarar un proyecto vinícola en Chubut.

Pero también se encuentrael INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) investigando cómo puede resultar un vino aún más extremo. En su bodega experimental de Trelew, Chubut (la más austral del mundo), comenzaron a elaborar vinos con uvas cosechadas en el valle inferior del río Chubut, a partir de plantas provenientes del INTA Mendoza. En una segunda etapa, el proyecto contempla que se instalen vides en Los Antiguos y Lago Posadas, en Santa Cruz, para ver la posibilidad de llevar más al sur el mundo del vino y una nueva atracción para los extranjeros.